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El estadio de la desunión

17 julio 2009 1 comentario

¡CABALLO REGALADO?
Víctor M. Urbano Katayama – 15 de julio de 2009

Saludamos la iniciativa del alcalde Antonio Mezarina Tong de habernos convocado para presentarnos los proyectos sobre el Policlínico y el Polideportivo diseñados por los arquitectos de la Universidad Alas Peruanas (UAP). Sin embargo, si su propósito fue consultarnos, debió darnos una información completa y no a medias, sino cómo evaluamos las bondades de los proyectos. Parecería, más bien, que la presentación de las bellas imágenes tuvo el claro propósito de sorprendernos, emocionarnos y dejarnos boquiabiertos.
Las primeras imágenes que vimos mostraban al Estadio Unión en un estado de abandono. No he visto peores fotografías, mal enfocadas y casi borrosas, hechas como para mostrar el “antes”. Luego, las imágenes virtuales del Policlínico y el Polideportivo, nítidas, y en hermosas perspectivas y giros para mostrar el “después”. Sin embargo, eran imágenes desproporcionadas en relación al entorno y a la gente. Por ejemplo, en el frente al Policlínico virtual que se construiría en la franja norte del Estadio Unión, es decir, en el pasaje Anaya que da a Surco, aparecen cuatro carriles. Asimismo, en el Polideportivo, que se construiría en la cancha Nº 2, las personas que se desplazan en sus ambientes se las ve diminutas. Sin duda, las imágenes procuran resaltar los volúmenes arquitectónicos y la majestuosidad de las obras. Esto es lo que encandila a la gente y puede llevar a muchos a cumplir el mandato de no mirarle los dientes al “caballo regalado”.
Ante una serie de preguntas por las condiciones y beneficios de estos proyectos, el Dr. Willy Ramírez, representante de la Universidad Alas Peruanas (UAP), hizo varias afirmaciones: somos vecinos, las empresas modernas tienen responsabilidad social, ambos proyectos están valorizados en cinco millones de dólares, se trata de una suma importantísima y debemos recuperarlos así pasen cincuenta años o cincuenta y uno. Refiriéndose a la administración de los servicios afirmó que estaría a cargo de la Municipalidad y de la UAP, entrando en contradicción con el comunicado del alcalde Mezarina Tong que señala: “Debo dejar en claro que la administración del Polideportivo y la Clínica Municipal estarán a cargo de la Municipalidad…”.
El alcalde Antonio Mezarina Tong, por su parte, insistió en lo siguiente: 1) Su barranquinismo y la dignidad de su familia, 2) El carácter consultivo de la reunión, 3) Su firme decisión de no hacer nada en contra de la voluntad de los vecinos, y 4) No adelantarnos en hacer conjeturas sobre el funcionamiento de los proyectos. A estas convicciones les agregó: es una oportunidad que no se va a volver a presentar, se formará una comisión de vecinos para que estudien los proyectos, el deporte lo constituyen otras disciplinas y no solo el fútbol, las municipalidades tienen que hacer alianzas estratégicas, Barranco no tiene los dineros suficientes para hacer obras de esta envergadura, con estos proyectos se cumplen los propósitos de educación, salud y deporte.
Las inquietudes de los vecinos no fueron respondidas en su totalidad porque, bien el alcalde o el representante de la UAP, adujeron que en realidad se trataba de un “perfil” y no de un “proyecto”, por tanto, no se habían discutido las especificaciones. De acuerdo con las respuestas a medias y las preguntas no respondidas, para muchos vecinos quedó claro que la UAP no tiene un campus universitario ni suficientes locales en Lima, por lo tanto, necesita un lugar para que sus alumnos de Ciencias de la Salud hagan sus prácticas; asimismo, la preferencia de uso del Polideportivo sería para los alumnos de Ciencias del Deporte.
Es más, un vecino preguntó ¿por qué la UAP no invierte en la recuperación de la Casona Pons Muzo que ocupa su Facultad de Arquitectura e Ingenierías?, la misma que la UAP destruyó en parte y por la que fue multada. Otro vecino, joven abogado experimentado en asuntos municipales, sugirió al alcalde que tratándose de una obra que demanda tanta inversión debía convocarse a una licitación y, más aún, él como abogado, debía pensar mal para salvaguardar los intereses de Barranco. Otra vecina sugirió que los proyectos en cuestión, sobre todo el Policlínico, podía implementarse en alguna casona, tal como otros inversionistas lo han hecho con la Casa de Rossell-Ríos en la avenida Miguel Grau. Más de uno consideró que estos recintos serían privados y de exclusividad para los alumnos de la UAP.
Quienes se manifestaron a favor de los proyectos argumentaron que ya era hora que en Barranco se hicieran obras como éstas, que debíamos pensar en el futuro y que el alcalde siguiera adelante, a pesar de las voces discordantes. Los representantes de la Liga de Fútbol de Barranco sostuvieron que representan a 60 clubes, que el 80% son barranquinos y el 20% son foráneos, por tanto, se debían mantener las dos canchas: Nº 1 y Nº 2. Una sugerencia fue que se mantenga el proyecto del Policlínico pero no el del Polideportivo.
En suma, yo creo que no se trata de ningún “caballo regalado”, por lo tanto, tenemos que mirarle bien los dientes. Tampoco se trata de oponerse por oponerse a ningún proyecto, y mucho menos de aplaudir sin analizar las propuestas, y peor, si éstas se presentan incompletas y sin responder a lo esencial: las condiciones y los beneficios para los que viven en Barranco, aunque sea solo el “perfil”, para darnos cuenta de las bondades de los proyectos.
La UAP es una universidad que cuenta con varios locales en la ciudad de Lima y filiales en el Perú. Además de otros inmuebles, tiene propiedades en Jesús María y en Surco, destinadas a los alumnos de la Facultad de Ciencias de la Salud pero en ninguno de estos dos distritos, hasta donde sé, les ha otorgado la licencia de construcción, a pesar de sus grandes esfuerzos vía campañas de salud. Además, el número de alumnos en la UAP, es creciente: 70,000 a nivel nacional. Por tanto, requiere de lugares para las prácticas de los alumnos de Ciencias de la Salud, entre ellos: Farmacia y Bioquímica, Estomatología, Enfermería, Obstetricia, Psicología Humana, Tecnología Médica, Nutrición y Gerontología Social. Hasta este momento desconozco que la UAP cuente con una Escuela o Facultad de Medicina, pues hasta comienzos de este año 2009 no ha habido ninguna convocatoria para postulantes en esta carrera. Aunque sí tiene médicos que son docentes. Informo sobre esto porque es necesario que se sepa. Y esto debe saberlo la Gerente Municipal de Barranco, Sra. Dalila Calle, a quien conozco, que estudia o ha estudiado Derecho en la UAP.
Es más, la intervención del Dr. Willy Ramírez acerca de su condición de vecinos de Barranco; me ha llevado a pensar que tal vez los arquitectos e ingenieros de la UAP pudieron colaborar con la Municipalidad de Barranco dándole sugerencias para mejorar el proyecto de construcción del corredor vial en la Av. Bolognesi o levantar su voz de protesta, junto a los demás vecinos, contra el desatino de esa construcción. En fin, se les pudo haber pasado. Pero sé, también, que el alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, estudia en las aulas de Arquitectura e Ingenierías de la UAP en Barranco, entonces, pudieron hablar con él, como vecinos y miembros de una empresa moderna que se interesa por la “responsabilidad social”.
Finalmente, debo expresar mis coincidencias fundamentales con el alcalde Antonio Mezarina Tong: 1) La prioridad es y será siempre nuestra comunidad, 2) El deporte lo constituyen varias disciplinas y no solo el fútbol, y 3) Alejar a los niños y niñas de las drogas, el alcohol y el pandillaje. Estoy totalmente de acuerdo y, tengo la seguridad, que todos los barranquinos también, pero tengamos cuidado en no desvestir a un santo para vestir a otro. Y menos, si ese santo tiene muy poca ropa para ponerse.

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